«Enviadas a ser presencia, creando puentes en el mundo». Bajo este lema se celebró en Palencia el XXXIV Encuentro Nacional del Ordo Virginum de España, que reunió a más de ochenta vírgenes consagradas procedentes de diócesis de todo el país. Convocadas por el obispo de Palencia, monseñor don Mikel Garciandía Goñi, se contó también con la presencia de monseñor don José María Avendaño, obispo auxiliar de Getafe y obispo referente del Ordo Virginum en la Conferencia Episcopal Española.

Las participantes hemos compartido durante cinco días una intensa experiencia de oración, formación, fraternidad y comunión eclesial; renovando la conciencia de la belleza y actualidad de nuestra vocación al servicio de la Iglesia y del mundo.

La Casa de Espiritualidad Santa María de Nazaret ha acogido este encuentro nacional, en el que la celebración diaria de la Eucaristía, la Liturgia de las Horas y los tiempos de adoración han constituido el corazón de unas jornadas marcadas por el encuentro fraterno entre mujeres consagradas de muy diversas diócesis españolas.

El programa ha incluido también diversas visitas al rico patrimonio espiritual y cultural de la diócesis de Palencia, entre ellas la Catedral de San Antolín, el Museo Diocesano, el monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas ‘La Trapa’ y la comunidad de Iesu Communio. Estas experiencias han permitido conocer distintas expresiones de la vida de la Iglesia y compartir momentos de convivencia y diálogo entre las participantes.

UNA VOCACION QUE NACE DE LA PALABRA

El itinerario formativo comenzó con la conferencia del obispo de Palencia: «Identidad vocacional según la Palabra», en la que invitó a las participantes a redescubrir su vocación desde el Bautismo, la escucha de la Palabra y la acción del Espíritu Santo.

El obispo situó la reflexión en el contexto del cambio de época que vive la Iglesia, animando a las vírgenes consagradas a preguntarse continuamente quiénes son, de quién son y hacia dónde las envía el Señor. Recordó que el Ordo Virginum constituye un signo escatológico que anticipa ya la plenitud del Reino y afirmó que la principal misión de las consagradas consiste en transparentar con toda su vida el rostro de Cristo.

En este horizonte, insistió en que la verdadera obediencia nace de la escucha, que la santidad consiste en amar hasta el extremo y que toda vocación está llamada a vivir en permanente disponibilidad para la misión, más preocupada por la tarea que el Espíritu confía que por ocupar un determinado espacio dentro de la Iglesia.

PINCHA AQUÍ para acceder a un resumen más extenso de esta ponencia de monseñor Garciandía.

 

CREAR PUENTES ENTRE DIOS Y EL MUNDO

La segunda conferencia, también impartida por Mons. Garciandía, llevó por título «Misión y consagración como signo en la sociedad actual» y profundizó en la dimensión evangelizadora de la vocación de las vírgenes consagradas.

Tomando como punto de partida el lema del encuentro, el obispo invitó a vivir una Iglesia profundamente encarnada, capaz de dialogar con la cultura contemporánea sin perder la identidad del Evangelio. Subrayó que las vírgenes consagradas están llamadas a ser «presencia» allí donde viven y trabajan, creando puentes entre Dios y el mundo mediante una vida sencilla, cercana y profundamente unida a Cristo.

Durante su intervención insistió en la necesidad de pasar de una pastoral centrada en la conservación a otra que genere vida, acompañe procesos y favorezca el primer anuncio. Recordó que la fecundidad del Evangelio nace de la fidelidad y no de los resultados visibles, animando a las participantes a ser «puentes de presencia» que conduzcan siempre hacia Cristo y despierten en las personas el deseo de Dios.

PINCHA AQUÍ para acceder a un resumen más extenso de esta segunda ponencia de monseñor Garciandía.

INTEGRAR LA VIDA ESPIRITUAL Y AFECTIVA

El programa formativo incluyó la conferencia «Vida espiritual y afectiva», impartida por Miguel Ruiz Prada, vicario general de la diócesis de Palencia, quien ofreció una sugerente reflexión sobre la necesaria integración entre madurez humana y vida espiritual.

Desde el diálogo entre la psicología contemporánea y la espiritualidad cristiana, presentó diversas claves para vivir la vocación con mayor libertad interior, serenidad y autenticidad. Invitó a aceptar la propia fragilidad, reconocer las estrategias que bloquean el crecimiento personal y orientar toda la existencia desde los valores permanentes del Evangelio.

Especial relevancia adquirieron sus reflexiones sobre la importancia de vivir el momento presente, cultivar relaciones que sostengan el camino vocacional y comprender que la fidelidad a Cristo no consiste en evitar las dificultades, sino en asumirlas con esperanza, dejando que también ellas formen parte del propio proceso de maduración.

PINCHA AQUÍ para acceder a un resumen más extenso de la ponencia de Miguel Ruiz.

MESA DE EXPERIENCIAS PARA PROFUNDIZAR EN LA VOCACIÓN

El encuentro contó también con una enriquecedora mesa de experiencias protagonizada por tres vírgenes consagradas, que ofrecieron una mirada complementaria sobre la historia, la espiritualidad y la identidad del Ordo Virginum, enriqueciendo el programa formativo del encuentro y favoreciendo un diálogo cercano entre las participantes:

– Ana María Mesa acercó a las participantes a la historia del Ordo Virginum, recorriendo sus raíces desde los primeros siglos de la Iglesia hasta nuestros días. Su intervención permitió redescubrir la continuidad de esta forma de vida consagrada a lo largo de la tradición eclesial y valorar la riqueza de un carisma que, siendo uno de los más antiguos de la Iglesia, sigue mostrando hoy toda su actualidad.

  • – Norka Carmela Risso profundizó en la espiritualidad esponsal propia del Ordo Virginum, ayudando a contemplar a Cristo como el Esposo que ama primero y llama a responder desde una entrega total. Explicó cómo esta alianza esponsal constituye la fuente de la comunión, de la oración y de la fecundidad apostólica, haciendo de la vida de cada virgen consagrada un signo del amor de Cristo por su Iglesia.
  • – Perdón Pérez concluyó la mesa reflexionando sobre la identidad y el carisma propios del Ordo Virginum. Junto a la exposición de los rasgos esenciales de esta vocación, compartió su propia experiencia personal, mostrando cómo este carisma se encarna en la vida cotidiana y se convierte en un camino concreto de seguimiento de Cristo al servicio de la Iglesia diocesana.

Estas tres intervenciones ofrecieron una mirada complementaria sobre la historia, la espiritualidad y la identidad del Ordo Virginum, enriqueciendo el programa formativo del encuentro y favoreciendo un diálogo cercano entre las participantes.

COMPARTIR CAMINOS PARA SEGUIR CRECIENDO

Además de las ponencias y los momentos de oración, el encuentro ha sido también un espacio de trabajo y discernimiento compartido. Las participantes han dedicado diversos momentos a poner en común el camino que se está realizando en el Ordo Virginum de España en torno a la formación.

De manera especial, se compartieron los avances y las aportaciones sobre el itinerario de formación de las candidatas y sobre la formación permanente de las vírgenes consagradas, conscientes de que la vocación requiere un proceso continuo de crecimiento humano, espiritual y eclesial. Este intercambio permitió conocer las distintas experiencias que se están desarrollando en las diócesis y seguir avanzando conjuntamente en la elaboración de propuestas que ayuden a acompañar la vocación con fidelidad y profundidad.

El taller de comunicación, impartido por Victoriano Pardo, completó el programa formativo ofreciendo herramientas para comunicar con mayor eficacia la belleza y actualidad de la vocación del Ordo Virginum. Desde un enfoque práctico, invitó a reflexionar sobre la importancia de transmitir, con un lenguaje cercano y comprensible, el testimonio de una vida consagrada que quiere ser presencia del Evangelio y puente entre Dios y el mundo.

El XXXIV Encuentro Nacional concluyó con un renovado impulso misionero y con el deseo de seguir fortaleciendo la comunión entre las vírgenes consagradas de España. Las participantes regresaron a sus diócesis agradecidas por estos días de convivencia, oración y formación, renovadas en la certeza de que su vocación continúa siendo un signo profético de esperanza para la Iglesia y para la sociedad, llamadas a hacer presente el amor de Cristo allí donde viven y desarrollan su misión.